¿Se puede visitar el campo de concentración de Auschwitz con niños?

Después de visitar el parque de atracciones de Energylandia, fuimos al día siguiente al campo de concentración de Auschwitz, un cambio de registro radical. Fuimos con dos niños de 8 años y, aunque dudamos un poco sobre si era conveniente visitar este lugar con los peques, al final lo hicimos. Está claro que la impresión que les cause dependerá mucho del propio niño y de cómo le cuentes la experiencia, pero después de haber ido, creo que se puede visitar perfectamente y, de hecho, había bastantes familias con niños visitándolo.

Sí creemos que es mejor visitar Auschwitz por libre en lugar de unirte a un tour guiado porque en esas visitas guiadas, que son más interesantes para los adultos, se ofrecen detalles más escabrosos que es mejor evitar si vas con niños. Por libre solo se enterarán de lo que tú les quieras contar y de cómo se lo quieras contar. Nosotros evitamos entrar en algunas zonas de exposición, como salas donde puede haber fotografías duras de ver, y también prescindimos de la película documental sobre la historia del campo. Simplemente recorrimos los exteriores, paseando entre las alambradas y entramos en algún barracón. Desde luego, a nuestros niños no es causó ningún trauma e, incluso, les pareció interesante el recorrido.

Para visitar Auschwitz por libre hay que adquirir una entrada gratuita en la web del campo de concentración. Solo se puede visitar por libre por la tarde porque los horarios de mañana son exclusivamente para las visitas guiadas, que estas sí son de pago. Una vez adquirida la entrada gratuita, solo hay que acudir a las taquillas a la hora elegida y puedes recorrer el campo a tu aire como te dé la gana.

Primero visitamos el campo de Auschwitz I, donde pasas por debajo del famoso letrero con la inscripción Arbeit macht frei (el trabajo te hace libre), un mensaje que leyeron miles de judíos que jamás salieron vivos de este fatídico campo de exterminio. Auschwitz I es el primer campo que se levantó y aquí se conservan varios edificios que albergan exposiciones, todo ello rodeado de vallas con alambre de espino protegiendo el recinto.

Aunque los nazis destruyeron las cámaras de gas y hornos crematorios de Auschwitz para borrar las huellas del crimen antes de que el campo fuera liberado por los soviéticos, en Auschwitz I se puede visitar una cámara de gas y un horno crematorio que fueron reconstruidos con piezas originales. Es uno de los lugares más impactantes de todo el recorrido, en el que seguro veréis a muchos israelís que acuden a visitar este lugar, muchos de ellos luciendo banderas de Israel. Y es que para los judíos es un lugar de peregrinación para rendir memoria a sus antepasados que perdieron la vida en este campo.

El letrero de 'El trabajo te hace libre', en Auschwitz I.


Alambradas de Auschwitz.


Auschwitz I.


Auschwitz I.


Israelís visitando el campo de concentración.


La cámara de gas.


Horno crematorio.


Tras visitar Auschwitz I hay que salir a la zona del parking para coger un autobús gratuito que te lleva hasta Auschwitz II, también conocido como Birkenau, que es el verdadero campo de exterminio de Auschwitz porque aquí murieron la mayoría de los más de un millón de judíos que fueron asesinados en este lugar.

Birkenau impresiona nada más llegar por su magnitud, porque es una explanada inmensa rodeada de alambre de espino y torres de vigilancia, en cuyo interior crece la hierba entre los barracones que albergaron a miles de prisioneros de los nazis. El tamaño de este campo da fe de la dimensión del holocausto. El lugar más reconocible de Birkenau es la vía del tren que llega hasta la entrada principal del campo de exterminio, por donde entraban los trenes con vagones de ganado atestados de prisioneros judíos, que eran descargados y seleccionados en el interior. Esta vía ha aparecido en decenas de películas sobre la II Guerra Mundial y todavía da repelús pasear por sus raíles.

En Birkenau también se encontraba el pabellón donde el doctor Josef Mengele realizaba sus macabros experimentos con los prisioneros. Fue destruido por los nazis antes de abandonar el campo, pero está marcado sobre el suelo el sitio exacto donde se levantaba esta cámara de los horrores. Aunque este barracón ya no existe, sí se puede entrar a otros en los que puedes comprobar de primera mano las condiciones dantescas de hacinamiento que tenían que soportar los prisioneros, con literas de madera en las que dormían hasta cinco personas por cama, así como la zona de letrinas y otras estancias.

La famosa vía de tren de Birkenau.


Auschwitz II-Birkenau.


La extensión de Birkenau es enorme.


Barracones donde se hacinaron miles de judíos.


Aquí estaba el barracón de Mengele.


Entrada a uno de los barracones de Birkenau.


Literas de los presos.


Interior de un barracón.


Las letrinas.


La alambrada exterior de Birkenau.


No hay comentarios